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Peru
Mi nombre es Zarela, tengo 30 años y tengo una hermosa familia. Un amoroso esposo llamado Robert y dos pequeñitos llamados Caleb (2 años) y Elissa (6 meses). Somos misioneros en la selva del Perú (San Martín). Es un privilegio para mí poder compartir un poco de nuestras vidas

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martes, 10 de abril de 2012

Ya estamos aquí



Finalmente estamos en Tarapoto, después de pasar un verano hermoso en Lima apoyando en la temporada de campamento, entrenándonos en otras áreas del ministerio, celebrando el cumpleaños de Caleb (un mes adelantado) y haciendo cajas para mudarnos, ya estamos en el lugar que Dios quiere que estemos, Tarapoto.

Estos últimos días han sido súper interesantes, hemos visto la mano milagrosa de Dios en diferentes áreas de nuestra vida. De forma milagrosa el proveyó para los gastos del viaje, y casi toda la mudanza.

También hemos estados súper ocupados tratando de tener todas las cosas de la mudanza listas. Robert encontró una empresa de transporte que hace mudanza y recoge tus cosas desde tu casa, al comienzo pareció la mejor opción que pudimos encontrar. La idea era que ellos vengan hoy en la mañana para poder llevar las cosas y así estemos libres para nuestro vuelo a las 8 de la noche.

Bueno, no todo salió como lo planeamos. El camión no llego hasta más de las 5 de la tarde (y nosotros debimos estar en el aeropuerto a las 6:15 p.m.), y la empresa mando un camión chico (a pesar que nos dijo que iban a mandar uno grande) cuando llegaron nos pidieron el permiso de mudanza, el cual no teníamos ya que no nos habían dicho que necesitábamos uno. Gracias a Dios el papá de Zarela se quedó para ver que todas las cosas se lleven y para hacer el trámite de los papeles.

Cómo salimos súper tarde de casa, llegamos tarde al aeropuerto y no pudimos traer nuestras maletas con nuestra ropa. Gracias a Dios no perdimos el avión aunque viajamos con solo nuestro equipaje de mano. En el aeropuerto estaban nuestros familiares que fueron a despedirse de nosotros y aunque nos dio mucha pena no pudimos pasar mucho tiempo con ellos ya que el avión estaba a punto de partir.

A pesar de todas las cosas llegamos sanos y salvos a Tarapoto. Después de toda la Odisea que vivimos Dios ha puesto paz en nuestros corazones, nada salió cómo lo planeamos pero confiamos que nada se escapa de las Manos de Dios. Aun en medio de todo lo que hemos vivido Dios está en control y debemos confiar en eso.

Les pedimos que oren por nosotros, mañana empezaremos a buscar casa y esperamos encontrar una casa para mudarnos. Oren también para que nuestras cosas puedan llegar bien a Tarapoto y para que Dios siga proveyendo para los gastos de la mudanza. Van a hacer un poco difícil estos días sin ropa y nuestras cosas personales, especialmente con un pequeñito que ensucia ropa a cada rato, pero sabemos que Dios nos sustentará y ayudará.

¡Confiamos en Él!

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